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Cómo hacer la carta de un restaurante

Una buena carta se lee en un minuto, vende lo que te interesa y se actualiza sin dramas. Aquí tienes el método, de la lista de platos al papel.

O pega el texto

Antes de diseñar, decide qué vendes

La carta no es el inventario de tu cocina: es una selección. Antes de pensar en colores o tipos de letra, escribe en una hoja todos los platos que tienes ahora y marca tres cosas en cada uno:

  • Si se vende: los que salen a diario y los que casi nadie pide.
  • Si te deja margen: coste de materia prima frente a precio de venta.
  • Si tu cocina puede sacarlo en hora punta sin atascar el pase.

Los platos que no cumplen ninguna de las tres son candidatos a salir. Los que solo se piden de vez en cuando pueden pasar a sugerencias del día. Una carta más corta se lee mejor, reduce mermas y transmite que controlas lo que haces.

El orden de las secciones

Sigue el orden en que come el cliente. Un esquema que funciona en la mayoría de locales:

  1. Para picar o entrantes
  2. Ensaladas y verduras
  3. Pescados
  4. Carnes
  5. Arroces o especialidades
  6. Postres
  7. Bebidas (en hoja aparte si son muchas)

Dos matices. Si tu fuerte son los arroces o las brasas, súbelos: lo que te define no debería quedar a mitad de página. Y usa nombres de sección claros; «Del mar» o «De la huerta» funcionan, pero un nombre ingenioso que obliga a adivinar qué hay dentro no.

Cuántos platos poner

No existe un número correcto, pero sí una prueba sencilla: ¿se lee cada sección de un vistazo? Cada plato extra es más compra, más preparación y más espacio en el papel. Si una sección pasa de una decena de platos, plantéate dividirla (por ejemplo, «Carnes» y «A la brasa») o recortarla.

Una carta corta también te deja respirar en el diseño: letra más grande, más espacio entre platos y menos páginas que imprimir.

Cómo mostrar los precios

  • Sin símbolo de euro en cada línea. Basta con una nota al pie: «Precios en euros, IVA incluido».
  • Un solo formato. O todos con dos decimales (9,00 y 12,50) o redondos cuando son enteros (9 y 12,50). Lo que queda mal es mezclar 9,00 con 12,5.
  • Siempre en el mismo sitio, alineados igual en toda la carta.
  • Los precios especiales, explicados: «S/M» (según mercado), «65 €/kg», «por persona, mínimo 2», o columnas de tapa y ración.
  • Precio final. El cliente tiene que ver lo que va a pagar, con impuestos incluidos. Si cobras pan o servicio, que conste.

No ordenes los platos de más barato a más caro: invita a elegir por precio en lugar de por apetencia.

Descripciones que ayudan a pedir

Una buena descripción responde a «¿qué es exactamente?» en una línea:

  • Ingrediente principal, técnica y acompañamiento: «Pulpo a feira con cachelos y pimentón de la Vera».
  • Cantidad cuando importa: «8 uds.», «100 g», «para compartir».
  • Origen si aporta: «tomate de la huerta de Aranjuez».
  • Sin adjetivos vacíos: «delicioso», «exquisito» o «elaborado con mimo» no dicen nada.

Los platos evidentes (patatas bravas, tortilla) pueden ir sin descripción. No pasa nada.

Tipografía y legibilidad

  • Dos tipos de letra como máximo: uno para títulos y otro para el texto. O una sola familia usando sus distintos pesos.
  • Tamaño generoso. Piensa en una mesa con luz tenue y en un cliente que se ha dejado las gafas. La letra demasiado pequeña es uno de los errores más comunes.
  • Contraste alto: tinta oscura sobre fondo claro en papel.
  • Mayúsculas solo en títulos cortos. Un párrafo entero en mayúsculas cuesta de leer.

Papel y acabado

Uso Gramaje orientativo Comentario
Menú del día que cambia a diario 90–120 g Barato, se renueva cada día
Carta dentro de funda o portamenús 120–160 g La funda la protege
Carta que se toca sin protección 250–300 g o plastificada Aguanta manchas y uso

Antes de encargar copias, imprime una prueba en papel normal y léela en una mesa del local, con la luz real del servicio.

El pie de la carta también cuenta

Reserva el final para lo práctico: nota de alérgenos («Si tienes alguna alergia o intolerancia, consulta a nuestro personal»), «IVA incluido», pan o servicio si los cobras, horario, teléfono y redes. Es lo que el cliente busca cuando ya ha decidido qué pedir.

Hazla en MenúRápido

Haz una foto a tu carta actual o pega el texto, y MenúRápido la maqueta sola en uno de sus 26 estilos. Revisas platos y precios, marcas alérgenos, eliges formato (A4, A5, cuadernillo, tríptico…) y descargas el PDF listo para imprimir. Es gratis, sin cuenta y sin plan de pago: todo se guarda en tu navegador.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos platos debe tener la carta de un restaurante?

No hay una cifra legal ni mágica. Lo razonable es que cada sección se lea de un vistazo y que tu cocina pueda sacar todos los platos en hora punta. Si una sección pasa de una decena de platos, recórtala o divídela.

¿Hay que poner el símbolo del euro en cada precio?

No. Basta con una nota general del tipo «Precios en euros, IVA incluido». Los números sin símbolo dejan la carta más limpia y no restan claridad.

¿Es obligatorio indicar que el IVA está incluido?

Los precios que ve el cliente tienen que ser finales, con impuestos incluidos. Añadir «IVA incluido» al pie evita dudas. Si cobras pan o servicio aparte, indícalo también de forma visible.

¿En qué orden van las secciones de la carta?

En el orden en que se come: para picar o entrantes, principales, postres y bebidas. Tu especialidad puede subir arriba del todo o ir destacada para que no se pierda.